Lo que cambia para quien vive enfrente
La repercusión más visible no está dentro del sótano. Está en la acera. Los comercios de Cavanilles y de la calle Lira han notado el movimiento: la panadería de la esquina asegura que vende un 18 por ciento más por las tardes. El bar de al lado ha contratado a una persona más.
Menos evidente es el efecto sobre la seguridad. La policía municipal registró en 2025 once denuncias por actos vandálicos en el tramo entre la calle Cavanilles y la plaza de Daoíz y Velarde. En lo que va de 2026, con el local abierto desde julio, la cifra se queda en dos.
«Un espacio con luz y gente dentro disuade más que una cámara», sostiene el comisario del distrito, Rafael Ondoño. «No hace falta teoría: se ve en los datos.»
El Ayuntamiento estudia ahora replicar el modelo. La delegada de Equipamientos, Nuria Castellví, ha pedido un informe a los servicios técnicos sobre otros seis aparcamientos municipales en desuso, en Carabanchel, Usera y Villaverde. El primero que se mira con lupa es el número 4 de la calle Antonio Leyva, cerrado desde 2019.
La federación de Retiro, mientras tanto, ha presentado una solicitud para quedarse con las dos plazas contiguas del mismo garaje. Quiere montar un taller de reparación de bicicletas. La respuesta municipal no llegará antes de noviembre.