Dos operarios y una llave de 1998
A las ocho y veinte de la mañana del martes, dos operarios de la empresa municipal de mantenimiento forzaron la persiana del número 189 de la calle de Bravo Murillo. Dentro olía a barniz y a polvo viejo. Nadie había pisado la sala en once años. El cine Goya llevaba cerrado desde junio de 2015, cuando la última empresa que lo explotaba echó el cierre sin avisar a los vecinos, dejó las butacas sin cubrir y se marchó con las llaves de la sala grande, que nadie reclamó hasta que un juzgado de instrucción número 4 de Madrid obligó a depositar en 2018. La sala reabre este viernes. Tendrá 212 butacas restauradas, dos proyectores digitales y una taquilla que volverá a despachar entradas de papel. El precio de la butaca normal será de 6,50 euros. Los miércoles costará 4,90.
Nada de esto habría ocurrido sin la presión de la plataforma Salvemos el Goya, que en 2019 reunió 14.300 firmas y las presentó en el registro del Ayuntamiento de Madrid el 3 de octubre de aquel año.
Once años de persiana bajada
El edificio es de 1948. Funcionó como cine de barrio hasta 2015. Después albergó durante cuatro inviernos un bazar de alimentación que ocupaba solo el vestíbulo, mientras el resto del inmueble, incluida la sala grande, quedaba clausurado por una inspección de la Comunidad de Madrid en febrero de 2016 que detectó humedades en el forjado y una instalación eléctrica sin boletín desde 2004.
La rehabilitación ha costado 1,84 millones de euros. El Ayuntamiento aporta 1,1 millones a través del plan de equipamientos de distrito aprobado en marzo de 2024. La empresa concesionaria, Cines del Norte S. L., pone los 740.000 restantes y se queda con la explotación durante quince años. Los vecinos llevaban desde 2016 pidiendo que el local volviera a tener uso cultural.
Fuencarral tiene 14 salas de proyección por cada 100.000 habitantes. La media de la ciudad es de 31.
Lo que cambia para el barrio
Para una familia del barrio de Begoña, la diferencia es un autobús menos. Antes de la reapertura, la pantalla más cercana estaba en el centro comercial de La Vaguada, a tres paradas de la línea 137. Ahora basta con caminar hasta Bravo Murillo. La programación arranca con tres pases diarios: 17.30, 20.00 y 22.30. Los fines de semana añaden uno a las 12.00 pensado para público infantil. La primera semana proyectarán «El espíritu de la colmena», «Alcarràs» y un ciclo de cine mudo con piano en directo el domingo a las 19.00.
Marta Iglesias, presidenta de la asociación vecinal de Fuencarral, lo resumía así el lunes frente a la persiana todavía cerrada: «No es solo una pantalla. Es que mis hijos puedan ir solos al cine como iba yo».
Un barrio en obras desde 2022
El Goya no es una excepción. En los últimos cuatro años el distrito ha visto abrir una biblioteca en la calle de Sinesio Delgado, un centro de mayores en el paseo de la Dirección y una piscina cubierta junto al metro de Barrio del Pilar. Todos con retraso sobre el calendario anunciado. La biblioteca de Sinesio Delgado acumuló once meses de demora por un litigio con la constructora, y la piscina abrió en enero de 2025, dos años después de lo previsto, con una factura final de 6,2 millones frente a los 4,8 presupuestados inicialmente en 2021.
Aun así, el distrito sigue por debajo de la media municipal en equipamientos culturales por habitante. Fuencarral tiene 248.000 residentes y diez espacios de gestión municipal. Chamberí, con 138.000, tiene catorce.
La concejala del distrito, Pilar Ruiz de Lanuza, del Partido Popular, ha defendido en dos plenos que el criterio «no puede ser solo el número de habitantes» y ha citado la dispersión geográfica del distrito como factor corrector.
Las primeras entradas, el viernes a las 17.00
La taquilla abrirá el viernes a las 17.00. Las entradas para la sesión inaugural se agotaron el domingo por la tarde, según la web de la concesionaria. El acceso será por Bravo Murillo, no por la puerta lateral de la calle de San Modesto, que queda como salida de emergencia.
El cine conserva la marquesina original, restaurada con las letras del nombre en rojo. Los rótulos que anunciaban las películas en 2015 siguen en el almacén del sótano. Nadie ha decidido todavía qué hacer con ellos.
La sala pequeña, de 84 butacas, no abrirá hasta octubre. Falta el certificado de accesibilidad del aforo reducido. El Ayuntamiento no ha fijado fecha.