Cómo empieza de verdad un expediente en el Ayuntamiento de Madrid

La primera conversación no ocurre en un despacho con vistas a Cibeles. Ocurre en la sala de espera de la Junta Municipal de Chamberí, con una instancia en la mano y quince minutos de reloj.

  1. La ventanilla de la calle de García de Paredes El mostrador 4 de la Junta Municipal de Chamberí abre a las 8:30. Allí, un vecino de 54 años entrega por registro una solicitud de licencia de obra menor para reformar el baño de su piso en la calle de Almagro, y lo hace sin cita previa, con el DNI en la mano y una carpeta con el presupuesto del contratista, el plano a escala 1:50 y una fotografía del estado actual que hizo él mismo con el móvil la tarde anterior.
  2. Lo que hay que llevar antes de esa llamada Nada de improvisación. El expediente necesita, como mínimo, cuatro documentos: presupuesto de la empresa contratada con IVA desglosado, plano de planta del baño a escala 1:50, fotografía del estado actual y autorización de la comunidad si la obra toca bajantes o fachada.
  3. Los plazos que nadie publica en la web Entre el registro y la primera llamada del técnico pasan 11 días laborables de media en 2024, según los datos de la Oficina de Transparencia del Ayuntamiento. En agosto, ese plazo se dispara a 23 días. En diciembre, baja a 7.
  4. Cuando el expediente se tuerce en la calle de Bailén No todo termina en Chamberí.

La ventanilla de la calle de García de Paredes

El mostrador 4 de la Junta Municipal de Chamberí abre a las 8:30. Allí, un vecino de 54 años entrega por registro una solicitud de licencia de obra menor para reformar el baño de su piso en la calle de Almagro, y lo hace sin cita previa, con el DNI en la mano y una carpeta con el presupuesto del contratista, el plano a escala 1:50 y una fotografía del estado actual que hizo él mismo con el móvil la tarde anterior.

No hay cita previa.

La funcionaria escanea el DNI, sella la copia y le devuelve un resguardo con número de expediente: 2024/0871/0453. Ese resguardo marca el arranque administrativo y activa una cuenta atrás de tres meses para resolver, según la Ley 39/2015. La primera conversación real, la que decide si el trámite avanza o se atasca, suele llegar entre el día 12 y el día 20, y casi nunca la protagoniza un político: es un técnico de licencias, aparejador o arquitecto técnico adscrito al Área de Urbanismo, que llama por teléfono, dura entre 8 y 14 minutos y pregunta si la obra toca elementos estructurales o si hay comunidad de propietarios implicada.

Lo que hay que llevar antes de esa llamada

Nada de improvisación. El expediente necesita, como mínimo, cuatro documentos: presupuesto de la empresa contratada con IVA desglosado, plano de planta del baño a escala 1:50, fotografía del estado actual y autorización de la comunidad si la obra toca bajantes o fachada.

Falta uno más, y es el que más retrasa: el certificado de eficiencia energética, obligatorio desde 2013 para reformas que superen los 1.000 euros.

Sin él, el técnico devuelve el expediente a la casilla de salida y eso añade 15 días naturales. La tasación municipal de la obra menor se calcula sobre el presupuesto declarado: un baño de 4,5 metros cuadrados en el distrito de Chamberí ronda los 6.200 euros, y la tasa de licencia asciende al 2,35% de esa base, unos 146 euros que se pagan en el mismo acto del registro, en efectivo o con tarjeta, sin posibilidad de fraccionamiento.

Los plazos que nadie publica en la web

Entre el registro y la primera llamada del técnico pasan 11 días laborables de media en 2024, según los datos de la Oficina de Transparencia del Ayuntamiento. En agosto, ese plazo se dispara a 23 días. En diciembre, baja a 7.

La visita de inspección no es inmediata. Se programa entre 10 y 18 días después de la llamada, y un inspector de la escala técnica superior acude al domicilio, mide, fotografía y levanta acta, que se incorpora al expediente en un plazo máximo de 48 horas.

A partir de ahí, el silencio administrativo.

El Ayuntamiento tiene tres meses para resolver, y si no lo hace la licencia se entiende concedida por silencio positivo, salvo que la obra afecte a suelo protegido o a un edificio catalogado, casos en los que el silencio es negativo y el expediente puede dormir seis meses más. El dinero se discute en tres momentos concretos: primero, en el registro, con la tasa; segundo, cuando el técnico comunica si hay que aportar un estudio de seguridad y salud, que cuesta entre 350 y 600 euros si lo firma un técnico externo; tercero, al final, con la liquidación del ICIO, el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras, que se paga al obtener la licencia y equivale al 3,75% del presupuesto.

Cuando el expediente se tuerce en la calle de Bailén

No todo termina en Chamberí.

Si la obra afecta a un edificio con nivel 2 de protección, el expediente sube a la Dirección General de Patrimonio, en la calle de Bailén, y allí entra otra conversación, esta vez con un arqueólogo municipal que dura unos 25 minutos y que puede exigir un sondeo previo del subsuelo, el cual cuesta 1.800 euros y retrasa la licencia entre 8 y 11 semanas. Ocurre en el barrio de Palacio, en La Latina y en partes de Lavapiés. No ocurre en Vallecas ni en Carabanchel, donde el trámite se resuelve en 64 días de media.