Cómo trabajamos en Slothbit: fuentes, verificación y correcciones

Cada afirmación que publica Slothbit debe poder rastrearse hasta una fuente identificable o un documento público. Este es el recorrido de una información, desde que llega una pista hasta que se corrige un error.

De dónde salen las historias

La redacción ocupa un cuarto piso en la calle de Zurbano, a dos manzanas del Ministerio de Transportes.

Cada semana llegan entre cuarenta y sesenta avisos por correo, WhatsApp y Signal, y de los 312 recibidos en el primer trimestre de 2026 solo 41 acabaron en una pieza publicada, porque el resto murió por falta de documentos, porque la pista ya era pública o porque el interés del denunciante era cobrarse una deuda.

Las fuentes más productivas son funcionarios de escala media.

Un jefe de negociado de la Dirección General de Bellas Artes nos envió en febrero un acta del Consejo de Patrimonio que contradecía la versión oficial sobre las obras del Museo del Prado; sin nombres ni sellos, esa acta valía poco, pero con el sello y la fecha valía una portada.

También trabajamos con empresas: un proveedor del Ayuntamiento de Madrid nos pasó en enero un pliego de la contrata de limpieza del distrito de Chamberí, y el pliego mostraba una bajada de 38.400 euros respecto al año anterior, incompatible con el aumento de frecuencias prometido por la concejala.

¿Y los anónimos? Se leen todos, sin excepción, aunque se contesten pocos.

Verificación: el documento o no existe

Ninguna información se publica con una sola fuente: el mínimo son dos independientes, y al menos una debe ser documental, lo que en la práctica retrasa las piezas entre diez y veinte días.

El método es mecánico: pedimos el documento original, no una captura, comprobamos metadatos, sellos y coherencia interna, y después llamamos a la persona aludida y grabamos la conversación con su permiso.

Un caso de marzo ilustra el criterio. Una fuente del Hospital Clínico San Carlos aseguraba que la Comunidad de Madrid había recortado 1,2 millones en mantenimiento de ascensores; la cifra aparecía en dos correos internos, pero no en el contrato, así que reconstruimos el dato con las facturas mensuales de 2025 y el recorte real era de 312.000 euros. Publicamos esa cifra, no la del correo.

A veces la verificación tumba la historia entera: en abril, un rumor sobre el cierre del centro de salud de Lavapiés llegó a tres redacciones, llamamos a la Consejería de Sanidad y al SERMAS, la respuesta oficial desmintió el cierre y la información no se publicó.

Las ruedas de prensa no bastan como fuente única: cuando el Gobierno regional anunció 14.700 viviendas protegidas en Madrid, cruzamos el dato con los planes de urbanismo de nueve municipios y solo cuadraban 9.800, así que escribimos la diferencia y por qué existía.

Los datos personales de los filtradores se protegen con protocolos estándar. Los móviles de contacto se renuevan cada tres meses y los documentos se guardan cifrados. Ningún redactor conoce la identidad completa de una fuente anónima si no es imprescindible.

Qué pasa cuando alguien envía una pista

El buzón es [email protected] y hay un número de Signal publicado en la web.

Un editor revisa las entradas cada mañana a las 9:30 y las clasifica en tres cajones: urgente, en curso y descartado.

La respuesta media a un aviso que llega es de 36 horas; si la pista tiene recorrido, el editor asigna un reportero y fija un plazo de dos semanas para la primera comprobación, y si no lo tiene, se comunica al remitente con una frase breve.

No pagamos por información. Nunca. Esa regla está en el contrato de todos los redactores y en el manual interno desde la fundación del medio, en 2021.

Cuando la pista afecta a una persona concreta, se le da derecho de réplica antes de publicar: en enero, un concejal del distrito de Tetuán respondió a nuestras preguntas en un correo de once líneas que citamos casi entero, y su versión no cambió los hechos, pero la pieza la incluyó en el segundo párrafo.

Si la fuente pide confidencialidad total, se le explica que el medio puede publicar sin nombrarla, pero no sin verificar: la confidencialidad protege a la persona, no al dato, y un dato sin comprobar no se convierte en noticia por mucho que insista quien lo cuenta.

Correcciones: cómo se rectifica

Slothbit publica entre cuatro y seis correcciones al mes. La mayoría son erratas de apellidos, cargos o importes. Las correcciones sustantivas, las que cambian el sentido de una información, fueron tres en 2025.

El procedimiento es público: toda corrección se marca en el encabezado de la pieza y se anota al final con fecha y hora, y no se borra el texto original, sino que se tacha y se añade la versión correcta.

En febrero corregimos una información sobre el presupuesto del Ayuntamiento de Madrid: habíamos escrito 24,7 millones donde el documento decía 24,3, el error venía de una nota de prensa mal transcrita, la corrección se publicó a las cuatro horas y el medio explicó el origen del fallo en una línea.

Cuando el error es grave, escribimos una pieza aparte. Solo ocurrió una vez, en octubre de 2025, con una información sobre contratos del Metro de Madrid: la fuente documental resultó ser un borrador filtrado que nunca se aprobó, el medio retiró la pieza y publicó una explicación de 900 palabras.

Los lectores pueden pedir correcciones por el mismo buzón de las pistas y cada solicitud recibe respuesta, aunque sea para decir que la información es correcta.

Ningún redactor de Slothbit cobra por una información publicada, ni por una corrección no publicada. La independencia no se declara: se practica cada mañana en la calle de Zurbano.

  1. De dónde salen las historias La redacción ocupa un cuarto piso en la calle de Zurbano, a dos manzanas del Ministerio de Transportes.
  2. Verificación: el documento o no existe Ninguna información se publica con una sola fuente: el mínimo son dos independientes, y al menos una debe ser documental, lo que en la práctica retrasa las piezas entre diez y veinte días.
  3. Qué pasa cuando alguien envía una pista El buzón es [email protected] y hay un número de Signal publicado en la web.
  4. Correcciones: cómo se rectifica Slothbit publica entre cuatro y seis correcciones al mes. La mayoría son erratas de apellidos, cargos o importes. Las correcciones sustantivas, las que cambian el sentido de una información, fueron tres en 2025.
De dónde salen las historias

La redacción ocupa un cuarto piso en la calle de Zurbano, a dos manzanas del Ministerio de Transportes.

Verificación: el documento o no existe

Ninguna información se publica con una sola fuente: el mínimo son dos independientes, y al menos una debe ser documental, lo que en la práctica retrasa las piezas entre diez y veinte días.

Qué pasa cuando alguien envía una pista

El buzón es [email protected] y hay un número de Signal publicado en la web.

Correcciones: cómo se rectifica

Slothbit publica entre cuatro y seis correcciones al mes. La mayoría son erratas de apellidos, cargos o importes. Las correcciones sustantivas, las que cambian el sentido de una información, fueron tres en 2025.